|
Las prisas de Europa con Kioto
Resumen de Prensa Enervía, lunes, 14 marzo 2005
FUENTE:
Editorial Expansión
Este año se inicia el proceso para definir la estrategia mundial de lucha contra el cambio climático y el recalentamiento global del planeta a partir del 2012, fecha en la que concluye la primera fase del Protocolo de Kioto.
El debate en la UE parecía adecuadamente lanzado cuando hace poco mas de un mes la Comisión publico una comunicación en la que se pronunciaba a favor de un perfil bajo para iniciar los contactos con el resto de los países del mundo.
Bruselas aconsejaba sabiamente no comenzar la casa por el tejado y adoptar un tono seductor que limase las diferencias con EE.UU. y sirviera para anclar a otros contaminantes emergentes de la talla de China, India o Brasil. Después de llegaría el momento adecuado de plantear la cuestión mas espinosa: la fijación de objetivos vinculantes de reducción de gases.Pero a los responsables de las políticas ambientales nacionales les ha faltado tiempo para quemar etapas, y el primer documento estratégico conjunto reclama reducciones de emisiones a primera vista espectaculares: de entre el 15 y el 50% para todo el mundo en 2050; y por lo que se refiere a los países desarrollados, de entre el 15 y el 30% en 2020 y, entre el 60 y el 80% en 2050.
El resultado mas previsible es que las diplomacias del mundo, y los negociadores de la Administración Bush los primeros, se pongan a la defensiva y que los representantes europeos tengan que malgastar esfuerzos en sacarlos de las trincheras a las que se les acaba de empujar. Ahora habrá que explicarles que lo del recorte de emisiones del 80% es una mera indicación, y hacerles creer que la UE esta dispuesta a considerar nuevos enfoques y un marco flexible para la segunda etapa de Kioto.
La torpeza de los titulares de Medio Ambiente de la UE acaba de hacer un flaco servicio a los habitantes del planeta y de poner en peligro sin justificación el futuro de la lucha contra el cambio climático. Más vale que los dirigentes comunitarios, que celebran su tradicional cumbre económica de primavera los días 22 y 23 de marzo en Bruselas, reflexionen sobre el asunto.
De poco o nada serviría, desde la perspectiva medioambiental, que la UE
se lance por su cuenta y riesgo a luchar contra el cambio climatico.Por
el contrario, el aislamiento del Viejo continente enfatizaría la gravedad
de la perdida de competitividad de su economía. Además, antes de empezar
a negociar los objetivos a largo plazo, la UE debería centrarse en la
aplicación de sus compromisos mas inmediatos. La puesta en marcha efectiva
del mecanismo europeo de comercio de emisiones sigue acumulando retrasos,
y es aun fruto de enfrentamientos.
www.expansion.com
|