Pulso en el mercado eléctrico

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, lunes, 12 junio 2006

FUENTE: Editorial Expansión


La situación en el sector eléctrico español empieza a ser irrespirable para los inversores. A la larga pelea por el control de Endesa, que ya dura nueve meses, se suma la incertidumbre regulatoria creada por el Gobierno con un decreto-ley "provisional" que intervino el precio del mercado hace más de tres meses. Iberdrola, la segunda mayor compañía eléctrica decidió romper la baraja la semana pasada. Tiene motivos para hacerlo: es la empresa que más ha padecido los primeros efectos del decreto en su cuenta de resultados. Además, su acuerdo para comprar activos a Gas Natural si esta empresa logra culminar la OPA sobre Endesa está en vía muerta. Ante la dificultad de solventar este asunto, que está en los tribunales, lberdrola ha pasado a la acción con el ámbito regulatorio. La distribuidora de este grupo provocó el pasado jueves un desplome de los precios del mercado mayorista de generación eléctrica para advertir al Gobierno de la necesidad urgente de promulgar una normativa estable que sustituya el decreto provisional. Iberdrola tiene razón en sus reclamaciones ya que es necesaria una clarificación del marco regulatorio, y su actuación es legal. La cuestión es si se trata de un movimiento oportuno. Enfrentarse de forma tan directa al Gobierno, sin el apoyo del resto del sector, puede provocar consecuencias no deseadas. Además, ha dejado al descubierto el poder de mercado que tienen las empresas eléctricas para modificar los precios, lo que podría llevar a Industria a una solución equivocada: aumentar todavía más el grado de intervencionismo en el sector. Las prisas han podido a Iberdrola La empresa teme que José Montilla deje el Ministerio de Industria en verano sin resolver la legislación eléctrica, lo que podría alargar la solución, como pronto, hasta finales de año, igual que la OPA sobre Endesa. Si fuera así, Iberdrola lo tendría muy difícil para cumplir con su objetivo de beneficios del ejercicio y quedaría en una posición desairada ante sus accionistas. Al margen del momento y las formas utilizadas por Iberdrola, el balón está en el tejado de Industria; tiene que acabar con la incertidumbre regulatoria y determinar el futuro del sector, sin dejarse influir por la batalla de Endesa, que se prevé casi eterna.


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