Y después del laudo sobre Cepsa, ¿qué?

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, miércoles, 05 abril 2006

FUENTE: Editorial Expansión


El conflicto que mantenían Banco Santander y Total en Cepsa se ha cerrado sin vencedores ni vencidos.

El Instituto de Arbitraje de La Haya ha tomado una decisión salomónica, que bien podría ser fruto de un acuerdo previo entre las partes para evitar daños mayores y buscar salidas razonables. En primer lugar, tanto Total como Santander tienen que felicitarse porque la disolución del pacto que mantenían en Cepsa se hará de forma ordenada, lo que resta incertidumbres sobre la segunda petrolera española. El conflicto llevaba tres años enquistado y sólo poner fin al desencuentro era ya un éxito. Además, con el acuerdo, Banco Santander tiene vía libre para desprenderse de su participación en Cepsa, en la que tiene unas plusvalías latentes de 1.200 millones de euros, que le vendrán muy bien para seguir consolidando su posición como una de las grandes entidades financieras del mundo. Pero esa vía libre también tiene algún inconveniente.

El hecho de que Total mantenga el control sobre Cepsa obliga a Santander a buscar inversores a medida si quiere deshacerse de su participación, y eso exigirá un buen entendimiento con la multinacional francesa. De nada le serviría a un potencial inversor comprar la participación de Santander en Cepsa sin un acuerdo previo con Total que le permita participar de alguna manera en el futuro de la petrolera española. El escaso porcentaje de Cepsa en bolsa hace que la compañía tampoco tenga un interés excesivo para posibles socios financieros.

Todo parece indicar que, después del auto de anteayer, los cauces de comunicación entre Santander y Total se han recuperado y que puede ser viable un acuerdo para que el banco se retire ordenadamente de la petrolera sin que nadie salga perjudicado, porque lo cierto es que, a pesar de las diferencias entre los dos principales socios, Cepsa ha seguido superándose y la cotización de hoy satisface a todas las partes.

La pregunta ahora es inevitable: con todos los bailes y los escenarios que se plantean en el panorama energético español, ¿puede Cepsa convertirse en uno de los comodines de futuras operaciones corporativas? Todo es posible, por eso muchos inversores no tendrían inconveniente en estar “atrapados” en Cepsa.



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