Madrid y París, a capítulo

Resumen de Prensa            InterMoney Energía, martes, 04 abril 2006

FUENTE: Por Ramón R. Lavín y Antonio León en Expansión


La Comisión Europea lanza hoy una andanada de medidas en defensa del Mercado Interior. Es su respuesta a otras tantas decisiones que los Estados miembros han adoptado en los últimos meses para proteger a sus empresas de competidores extranjeros. Todos en la UE son firmes partidarios del Mercado Interior, cuyo desarrollo desde 1.992 ha tenido un fuerte y positivo impacto en la economía europea. Eso sí, siempre que sus empresas puedan comprar a otras del exterior, no en el caso inverso.

Esto es lo que la Comisión no acaba de comprender en la actitud de los Estados miembros: si eran partidarios del gran mercado, ¿por qué ahora surgen esas tendencias proteccionistas en un momento en el que el mundo entero se transforma en un solo mercado gracias a la globalización? Las empresas europeas sólo podrán afrontar ese reto si desarrollan estrategias europeas, y se aprovechan de las sinergias que el Mercado Interior y otras políticas de la misma UE les pueden ofrecer.

Hoy, la Comisión Europea tiene previsto denunciar a España ante el Tribunal de Justicia de la UE, como adelantó EXPANSIÓN el pasado sábado, por las medidas proteccionistas adoptadas en 1.999 por el Gobierno de Aznar contra la llegada del gigante público francés EDF. Salvo vuelco d última hora en la agenda del Ejecutivo comunitario, también recurrirá ante la justicia la protección contra ataques externos que disfrutan otras empresas privatizadas españolas: la conocida como golden share o acción de oro que el Gobierno González instauró en 1.995 sobre, por ejemplo, Endesa.

Pero la Comisión Europea no sólo dirigirá contra España sus dardos liberalizadores. También enviará una carta al Gobierno francés, para advertirle de que su decreto anti-opa de finales de 2005 “es discriminatorio”. El Ejecutivo galo prevé con su decreto que las inversiones extranjeras en todas las empresas de once sectores considerados sensibles -defensa y armamento, casinos y empresas de seguridad privada, por ejemplo- tienen que recibir una autorización previa de las autoridades galas. Pese a que el Gobierno francés ha confirmado en Bruselas que lo hace en defensa del “interés nacional”, la Comisión Europea no lo entiende así y dará dos meses a París para que se explique, antes de continuar con el procedimiento, que les puede llevar al Tribunal de Justicia de la UE.

La próxima semana o después de Semana Santa, le puede llegar otra vez el turno a España. Esta vez, por la ampliación de poderes de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para frenar la OPA de E.ON sobre Endesa. Bruselas invocará de manera paralela sus poderes exclusivos en defensa de la competencia para analizar la OPA, de dimensión comunitaria, y la infracción que esa competencias de la CNE pueden suponer contra la libre circulación de capitales y la libertad de establecimiento en la UE.


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