La central de Cofrentes reconoce que debe mejorar sus mecanismos de seguridad para evitar accidentes
Fuente: ABC
Las acciones de mejora se pondrán
en marcha a partir de 2003, antes de que la Organización Mundial de Centrales
someta la planta a un «examen» VALENCIA. La central nuclear de Cofrentes reconoce
en un Programa de Auto-Evaluación que necesita mejorar su «cultura de seguridad»
para evitar sucesos como los ocurridos en la última parada de recarga. Este
programa identifica como campos de mejora las «relaciones con el Consejo de
Seguridad Nuclear, las prácticas de trabajo, y los métodos de supervisión
y dirección». Doce sucesos significativos La planta ha diseñado un Programa
de Auto-Evaluación en el que recoge ocho campos de mejora, que incluye «la
mejora de procesos, la organización y planificación, la formación y la comunicación».
La central de Cofrentes registró doce sucesos significativos entre febrero
y marzo de este año, durante la decimotercera parada de recarga. Entre mayo
y julio de este año se realizó el Programa de Auto-Evaluación. En un informe
del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el organismo independiente afirma
que la planta valenciana tardará hasta octubre 2004 en implantar las acciones
del Programa de Auto-Evaluación. La implantación de las mejoras se desarrollará
a lo largo de 2003 y durante «los tres primeros trimestres de 2004», aunque
antes de la décimocuarta parada de recarga, prevista para septiembre de 2003,
«quedarán implantadas aquellas recomendaciones aplicables a recarga». Además,
la Organización Mundial de Centrales Nucleares someterá a Cofrentes a una
evaluación a partir de octubre de 2003 y la propia central realizará en febrero
un Programa de Evaluación de la Organización, sobre el impacto de la organización
en la seguridad. El CSN apunta en el informe que la central «ha puesto los
medios adecuados para garantizar el correcto desarrollo del programa y la
adecuada implantación de sus resultados». El CSN advirtió a la central tras
los sucesos notificables de febrero y marzo que éstos eran «un síntoma de
la existencia de problemas que, de agravarse, podrían generar incidentes más
significativos en el futuro, algo que no es aceptable». Causas humanas El
CSN realizó una investigación y urgió a adoptar un plan de acción para corregir
las deficiencias estructurales u organizativas. La causa más repetida en los
sucesos fueron los aspectos humanos y organizativos, en los que se incluyen
la formación, factores humanos, planificación y cultura de seguridad, según
el CSN. Además, en cuatro de los incidentes se estimó que hubo un componente
importante de «inadecuada planificación, precipitación o presión para el cumplimiento
de los plazos previstos». En algunos sucesos, según explica el CSN en otro
informe, la causa fue «una potencial debilidad de cultura de seguridad» y
en dos casos primó la ejecución del programa frente a consideraciones relacionadas
con la seguridad. El CSN destaca, asimismo, que se produjeron un «elevado
número de paradas automáticas del reactor», y que «las cuatro últimas se produjeron
en cuatro días consecutivos durante el proceso de arranque». También se detectaron
fallos en análisis de ingeniería previos a la ejecución de trabajos y se advierte
que en algunos sucesos «se ha constatado que no habían sido valoradas adecuadamente
determinadas implicaciones con impacto en seguridad». El Consejo resalta el
número de sucesos relacionados con deficiencias de procedimiento y los «potenciales
problemas relacionados con la formación». La central realizó una valoración
previa de estos sucesos y señaló que hay una tendencia negativa en el periodo
2000-2002 y que han aumentado de forma acusada los sucesos debidos a errores
humanos. Cofrentes considera que entre los factores que han contribuido a
estos sucesos se encuentran el esfuerzo en la recarga, falta de planificación
y el elevado número de inspecciones, entre otros.