La organización ecologista internacional vuelve a resaltar
que la vida útil de esta instalación está ya agotada
Greenpeace denunció ayer un
nuevo problema de seguridad en la central nuclear de Zorita (Almonacid de
Zorita, Guadalajara), en las válvulas de aislamiento del presionador del
circuito primario, provocado por una deficiencia de diseño del que hasta ahora no
se había tenido conocimiento, y que demuestra, según la organización, que la
vida útil de esta central obsoleta ya está agotada.
En un comunicado, Greenpeace
explica que en una central como Zorita el presionador es el componente
encargado de crear una sobrepresión que permite mantener el agua del circuito
primario en estado líquido ya que, debido a estas reacciones de fisión nuclear
que tienen lugar en el interior del reactor, este agua (que está contaminada
reactivamente) se encuentra a mucho más de 100ºC de temperatura.
El presionador, por tanto, es
una parte básica del circuito primario y un componente fundamental para la
seguridad del reactor y su correcto funcionamiento, por lo que resulta
imprescindible para asegurar su refrigeración en determinados tipos de
accidente.
Según la información de la que
dispone Greenpeace, los técnicos de Zorita e Unión Fenosa –propietaria de la
central– conocían la existencia de este problema desde hace meses, y sin
embargo no se comunicó el problema al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) hasta
el pasado mes de abril.
Por ello, la organización
ecologista ha solicitado al CSN que aclare de forma precisa y detallada
diversas cuestiones al respecto de este nuevo problema, como desde cuándo
conocía Unión Fenosa la existencia de esa deficiencia de diseño, por qué tardó
tanto tiempo en comunicarlo y qué sanciones se piensa aplicar a Unión Fenosa.