El SCH da por cerradas las ventas y seguirá en Cepsa y
Fenosa, por ahora
Fuente: ABC
El Santander Central Hispano ha vendido en un mes el
control de Dragados y Vallehermoso, operaciones que le dan unas plusvalías de
834 millones de euros con las que cubre los 700 millones que ha perdido con
Patagon América, recién devuelta a su fundador. El banco da por cerradas las
ventas en 2002, de modo que aún seguirá en Cepsa y Fenosa.
Los movimientos de compras y ventas del Santander Central
Hispano en el primer trimestre de este año han dejado patente las prioridades
de Emilio Botín. Todas las inversiones se concentran en las filiales bancarias
iberoamericanas, pese a la situación de la región. A la vez, las ventas
fundamentales son de empresas históricas del Banco Central (Dragados) y del
Hispano Americano (Vallehermoso), así como participaciones menores producto de
alianzas que han perdido sentido estratégico.
La conjunción de esas compras y ventas responde a una
exigencia, fortalecer los recursos propios del banco, y a una dirección
estratégica, que supone que el foco del negocio es la banca, las
participaciones empresariales son una forma más de obtener plusvalías en plazo
razonable.
La concepción dinámica del negocio que tiene Emilio Botín
alcanza a prácticamente todo el balance, de manera que pocos activos son
inamovibles. La única cortapisa que tienen los gestores, aparte de la obvia de
no meterse en negocios ruinosos, es que no caben operaciones que pongan en
riesgo el control del banco por parte de la familia Botín.
Esta limitación dificulta, por ejemplo, la venta de la
participación del 8% del SCH en el Royal Bank of Scotland, donde acumula una
plusvalía de algo más de 3.000 millones de euros, más que en el conjunto de las
participaciones industriales, donde el beneficio sería de alrededor de 2.000
millones si vendiera ahora lo que le queda, muy concentrado en el 1,53% que
tiene de Vodafone.
Ante la necesidad de hacer plusvalías para cubrir las
pérdidas de Patagon o ir amortizando los fondos de comercio que tiene
acumulados el grupo (10.027 millones a finales de marzo pasado), Emilio Botín
podía haber optado por vender parte de las acciones de su aliado Royal Bank of
Scotland -que, a su vez, es el primer accionista del SCH, con un 2,9%-, pero
sin embargo ha optado por desprenderse de empresas históricas en la cartera
industrial del BCH. En la elección hay una cuestión de modelo de banca y en el
de Emilio Botín no caben compromisos eternos de fondos en compañías ajenas a la
actividad puramente bancaria. Eso sí, en la venta de Dragados y Vallehermoso ha
atado hasta donde ha podido que el negocio financiero que hay alrededor de las
mismas continúe en manos del SCH.
Amarrar el negocio bancario
Son empresas de uso intensivo del crédito, pero la que da
negocio clave al banco es Vallehermoso ya que aporta muchos clientes de
hipotecas, que además lo son para muchos años. Eso lo conoce bien Emilio Botín,
ya que el Banco Santander era muy agresivo en el negocio hipotecario intentando
llevarse los clientes que antes habían prescrito las inmobiliarias a sus bancos
competidores. También se lo habrá oído a Alfredo Sáenz, actual vicepresidente y
consejero delegado del SCH y presidente de Banesto hasta hace dos meses.
Sáenz aseguraba recientemente que a Banesto, que tiene el
53,7% de Urbis, le aporta más esta inmobiliaria por el negocio que le lleva al
banco y por los beneficios que consolida que si vendiera esa participación.
Quizás sucedía lo mismo con Vallehermoso, de manera que esas cuentas valen para
lo que valen. Hay veces que la prioridad es la caja, que entren las plusvalías.
Lo curioso del caso es que los 834 millones de plusvalías
de la venta de Dragados y Vallehermoso han entrado en caja en el mismo
trimestre que otros 700 se van a cubrir la aventura de Patagon. Beneficios en
empresas del negocio del ladrillo han venido a sanear pérdidas en Internet,
cuando hace dos años el «click» se iba a comer al «break» (ladrillo).
Por el momento, parece que Emilio Botín no se va a
desprender de más participaciones «estratégicas». En el banco aseguran que
Cepsa y Unión Fenosa no van a ser vendidas en este año, a más precisiones no
alcanzan, como es lógico.
Lo que es evidente es que los casos de Cepsa y Unión
Fenosa son muy diferentes. En la petrolera el banco está casado desde hace
muchos años con la petrolera francesa Elf, que tras dos fusiones se llama
TotalFinaElf. Esta multinacional tiene el 44% de Cepsa, frente al 20,47% que
está en manos del banco. Sin embargo, el banco tiene el 33,78% de los derechos
políticos y los franceses rondan el 31%.
Esa situación obedece a que en la primera mitad de los años
90, el BCH tenía serios problemas de resultados y fue haciendo caja con Cepsa.
Sin embargo, el Gobierno, entonces del PSOE, no dejaba que esta compañía, de un
sector estratégico, acabara en manos galas. Por eso, construyeron una maraña de
sociedades que permitían al banco tener más derechos políticos que acciones.
Eso sí, a cambio se comprometían a que el propietario final de Cepsa no fuera
otra que la multinacional francesa.
En Unión Fenosa, la participación del banco es del 17% y
ahí no podrá aprovecharse de la dilución del accionariado como ha hecho en
Dragados y Vallehermoso. Ahí acaban pintando mucho la Xunta de Galicia, con el
apoyo de Caixa Galicia y el Banco Pastor, y el Gobierno central.