Los carburantes españoles
no se abarataron en 2002 pese a la moderación del petróleo
Fuente: Expansión
Los precios de los carburantes
se mantuvieron estables en España durante 2002 pese a que su cotización en
euros en los mercados internacionales descendió más de un 9%, una rebaja de la
que sí se beneficiaron la mayoría de los automovilistas de la Unión
Europea.
Economía explica esta evolución
por el aumento de la fiscalidad que grava los carburantes, pero lo cierto es
que el precio sin impuestos de las gasolinas se recortó bastante menos que en
la UE durante el año pasado.
Los precios de los carburantes
españoles se dispararon en diciembre y han continuado su escalada en enero
hasta alcanzar máximos históricos. Las compañías petroleras explicaron las
subidas por el fuerte incremento de las cotizaciones en los mercados
internacionales ocurrida en diciembre, de un 13% tanto en la gasolina sin plomo
como en el gasóleo, con un barril de crudo Brent a 28,67 dólares de media, 4,5
dólares más que en noviembre.
Este argumento se desmorona al
analizar la evolución de los precios de los carburantes en España en 2002
respecto al ejercicio precedente. Gasolinas y gasóleos españoles se mantuvieron
estables mientras que en la Unión Europea se abarataron, según los datos
publicados ayer por el Ministerio de Economía.
Pese a que las cotizaciones
internacionales de la gasolina sin plomo y del gasóleo cayeron un 9,17% y un
9,4%, respectivamente, los automovilistas españoles pagaron de media 81,1
centimos de euro por litro de gasolina sin plomo -que supone un 69% del consumo
de gasolinas nacional- durante el pasado año, 0,5 céntimos más que en 2001; en
cambio, la media de los otros catorce países miembros de la UE arroja cifras
para ese mismo producto de 99,5 centimos en 2002 y de 98 céntimos en 2001.
En el caso del gasóleo de
automoción, los conductores españoles abonaron 69,5 euros por litro al repostar
en la estación de servicio, apenas 0,4 céntimos menos que en 2001. Mientras,
los ciudadanos del resto de la UE se beneficiaron de una rebaja de dos céntimos
por litro de media, hasta los 78,9 céntimos.
La directora general de Política
Energética, Carmen Becerril, destacó que el comportamiento de los precios de
las gasolinas en España fue "similar" al registrado en el resto de la
UE, defendió que los carburantes españoles siguen colocados entre los más
baratos de los Quince y atribuyó la ligera subida de precios de 2002 al
incremento en 2,4 céntimos por litro del impuesto que grava los hidrocarburos,
así como el alza del Impuesto sobre Ventas Minoristas decretado por la
Comunidad de Madrid.
No obstante, el aumento de la
fiscalidad que grava los carburantes no justifica el peor comportamiento
relativo de los precios de los carburantes españoles respecto a la media
comunitaria.
De hecho, el precio sin impuestos
de la gasolina sin plomo española se recortó, de media, 1,9 céntimos de euro en
2002 respecto a 2001, mientras que el descenso registrado en la UE alcanzó los
3,3 céntimos -ver información gráfica-.
En cuanto al gasóleo, la
reducción del precio medio en España fue de 33,2 a 30,5 céntimos por litro, y
en los otros catorce países, de 32,8 a 30,5 céntimos por litro.
De esta forma, Exactamente el
mismo precio, pese a que la renta per cápita española es inferior al 90% de la
media comunitaria.
Las cifras proporcionadas por
Economía refuerzan las tesis que critican la falta de competencia que existe en
el mercado de distribución y venta de carburantes español.
Becerril, que se negó a
aventurar una previsión sobre la marcha de los precios en meses venideros,
justificó su evolución en 2002 "por las políticas comerciales de las
compañías petroleras".