Oro negro en medio del mar

Resumen de Prensa            Enervía, miércoles, 28 julio 2004

FUENTE: Actualidad Económica


Es casa y oficina. Está a 43 kilómetros de la costa de Tarragona. La vida allí es espartana. Es la plataforma 'Casablanca' de Repsol YPF.

Lejos del glamour cinéfilo de su nombre, Casablanca es un exabrupto de acero con lengua de fuego que irrumpe en la inmensidad azul del Mediterráneo. Erguida frente a las costas de Tarragona, esta plataforma petrolífera es de los pocos testigos directos de la existencia de crudo en territorio español.

Sus 8.000 toneladas de peso se convierten no sólo en un centro de perforación y producción de crudo, sino en una casa flotante donde trabajan, comen y duermen una veintena de personas. Todos hombres -durante un tiempo estuvo Paquita, la delegada sindical de UGT. Fue la única-. Vascos, catalanes, andaluces, asturianos...

El elenco es variado, aunque los primeros tienen cierto predominio, sobre todo porque algunos vienen de la plataforma Gaviota que Repsol YPF tiene en Vizcaya. Es el caso de Pedro Zulueta, supervisor de la plataforma desde hace cinco años y medio. De 46 años, de Bermeo, casado y con dos hijos, es la máxima autoridad del lugar.

"Es un trabajo que soportas o no. Ha habido gente que a la semana se ha tenido que marchar porque no aguantaba. Los que nos quedamos, aprendemos a convivir", resume Salvador Claramont, operador de panel y uno de los que llevan en la plataforma desde el principio.

"Quedamos doce o trece de aquella época", añade este operador de 45 años que trabaja dos semanas de día y dos de noche.

Instalada como plataforma fija en 1982, la vida en Casablanca no tiene espacio para el confort, el lujo o el esparcimiento.

Todo gira en torno al deber: turnos de trabajo de doce horas durante catorce días seguidos. Los otros catorce, el personal regresa a tierra con sus familiares y amigos, salvo el personal de catering de la empresa Urzali, formado por Juan Domínguez, el cocinero; Gorka Bidasolo, el camarero -"colaborador de cocina", como le gusta decir a él- y el repostero Javier Foruria, cuya estancia en la plataforma se prolonga durante 21 días.

"Las dos semanasen tierra no compensan el no poder ver a la familia durante las otras dos. Ellos lo llevan peor, yo he estado aquí cuando estaba soltero, con novia y ahora con mujer e hijos", confiesa Claramont. Aunque el trabajo está en más del 90% automatizado y por lo normal la jornada es más bien monótona, Claramont no puede bajar la guardia ni un minuto. Ni él, ni ninguno de sus compañeros. El trabajo diario se completa, además, los domingos con simulacros de emergencia.

Las aguas del Mediterráneo son, en principio, tranquilas. Sin embargo, nadie olvida cómo hace dos años las olas hicieron saltar por los aires las rejillas de la cota siete, esto es, a siete metros sobre el nivel del mar. ¿Por qué elegir un sitio como éste?
La respuesta no es fácil ni unívoca. El tema económico es un aliciente -Zulueta reconoce que "aquí ahorras un montón porque apenas gastas"-, pero no el único. Juan Domínguez, un bilbaíno que lleva poco más de cuatro meses como cocinero, lo explica de otra forma: "Curiosidad, uno es un aventurero". Dice que en Casablanca se hace la "mejor merluza en salsa verde" -el género les llega fresco cada catorce días y lo guardan en unas cámaras frigoríficas enormes-, pero el personal se está habituando al nuevo chef, y éste a los gustos y costumbres de cada uno. "Son exigentes y siempre se quejan por algo", se ríe. Porrusalda, cardos refritos, cocido con judías blancas, costilla de cerdo asada y un nutrido surtido de postres caseros son un ejemplo del menú de un día cualquiera: tres primeros y tres segundos a elegir.

A su lado trabaja Gorka, que lleva diez de sus 35 años "cumpliendo condena" entre Gaviota y Casablanca. Es el primero en levantarse, a las 5:30 horas de la mañana, se toma un café, limpia las oficinas y una hora después despierta al turno de día. La jornada empieza a las siete de la mañana. La comida se sirve de 12:00 a 13:00 horas; la primera cena de 18:00 a 20:00 y la segunda, de 23:00 a una de la madrugada. También se encarga de la lavandería diaria y de la limpieza de los camarotes: cinco arriba para dos personas cada uno, baño incluido, y trece abajo, para cuatro con baños comunes. El mobiliario, espartano: literas, un armario, una mesa con sillas y estanterías. La basura y residuos industriales se los lleva un barco cada quince días.

Si no hay espacio para el confort, menos para los vicios. Los únicos aceptados son el tabaco y las portadas de Interviu. No se permite el alcohol a bordo, salvo en Navidad, Nochevieja y el 14 de diciembre, día de la patrona Santa Bárbara.

Y tampoco funcionan los móviles. Para llamar fuera hay que utilizar la línea interna de telecomunicaciones. Así que con este panorama, el personal mata el poco tiempo libre que tiene como puede: leyendo, viendo la TV -hay dos salas, una con Digital+ y vídeo-, en el pequeño gimnasio, corriendo por la pista del helipuerto o, simplemente, contemplando una puesta de sol. A veces, se dan un pequeño homenaje: cuando los buzos limpian una vez al año las patas de la plataforma, descienden unos metros más para coger langostas para el menú del día. Y antes se pescaba, pero se prohibió por seguridad.

Antes también había más animación. En la fase de perforación había 75 personas o más, se organizaban campeonatos de pin-pon, mus y había piques con el fútbol. "Estamos en la fase final y se nota", recuerda Gorka.

Y es que la época álgida de producción ya pasó. En 1983 se alcanzó el pico con dieciséis millones de barriles al año. Hoy se producen dos millones. "El objetivo es optimizar la producción total hasta 2009, porque el incremento de la producción es limitado", explica Luis Fernando Gómez, jefe de Base Tarragona. Aunque el horizonte temporal depende de los precios internacionales del crudo. El petróleo obtenido es de una calidad bastante alta -entre 35º y 40º API, como un arabia ligero- pero los costes son mayores que en Oriente Medio, entre cinco o seis dólares el barril.

UN POCO DE HISTORIA
La exploración de hidrocarburos en el Mediterráneo se remonta al descubrimiento por la británica Shell del campo Amposta en 1970. Y esto animó más movimientos exploratorios en la zona.

Cinco años después, la norteamericana Chevron descubrió el campo Casablanca. Y en diciembre de 1980, Repsol YPF -antes Eniepsase hizo cargo de la operación y levantó la actual plataforma fija junto con socios financieros. Hoy los campos Casablanca, y los de Rodaballo, Boquerón, Barracuda y Chipirón, descubiertos con posterioridad, se gestionan desde la base que la petrolera tiene en Garidells.

Ahora, Repsol YPF ha visto una vía de futuro: la posibilidad de almacenar 500.000 toneladas de CO2 de la refinería de Tarragona en el yacimiento de Casablanca. La petrolera española participa en el proyecto europeo Castor, que tiene dos objetivos: el desarrollo de una tecnología eficiente y económicamente viable para la captura y separación de gases para quedarse sólo con el CO2, y el almacenamiento de éste. Repsol colabora en esta última fase desde febrero de este año y el estudio se prolongará durante cuatro años. "Los costes estimativos rondan entre 45 y 75 euros la tonelada almacenada, y para lanzar el proyecto habría que alcanzar los 20-30 euros", explica Gómez. Mientras tanto, el día a día sigue inalterable en la plataforma Casablanca en medio del mar.

El personal trabaja doce horas durante catorce días seguidos. El resto, en casa


La plataforma Casablanca
Año de instalación: 1982
Peso: 8.000 toneladas
Capacidad almacén: 60.000 barriles/día
Camas: 75
Torre de perforación
Torre de comunicaciones
Antorcha
Helipuerto
Alojamientos
Control de emergencia
Cubierta producción
Botes salvavidas (4)
Campo de crudo Casablanca
Número de pozos: 3 y 2 submarinos
Producción acumulada: 142 MBbls*
Caudal medio diario: 3.700 barriles


Campo de crudo Chipirón
Número de pozos: 3 submarinos
Producción acumulada: 2,43 MBbls*
Caudal medio diario: 2.800 barriles
Compañías participadas: (gráfico)
Campo de crudo Rodaballo
Número de pozos: 1 submarino
Producción acumulada: 3,65 MBbls*
Caudal medio diario: 455 barriles


Campo de crudo Boquerón
Número de pozos: 1
Producción acumulada: 4,65 MBbls*
Caudal medio diario: 330 barriles
Compañías participadas: (gráfico)
Campo de crudo Barracuda
Número de pozos: 1
Producción acumulada: 0,13 MBbls*
(En la actualidad está en reparación)


El proceso paso a paso
1 El crudo llega a la plataforma a 120º. Luego pasa un distribuidor y a un enfriador (el crudo sale a 60º).

2 En el tren de separación se dividen, en dos fases, el crudo, el agua y el gas. El agua pasa a una planta depuradora, parte se inyecta en un pozo y parte se vierte al mar.

3 El gas se utiliza para generar la electricidad necesaria en la plataforma y una parte pequeña se quema en la antorcha.

4 El crudo pasa a un tanque de almacenamiento de donde se mide en tanques de 1 m3.

5 Se bombea a la refinería en Tarragona mediante un oleoducto.

Duración proceso: 4 días. Producción diaria: 6.500 barriles/día.

Personal a bordo de la plataforma
En la actualidad 21 personas viven en la plataforma aunque en la fase de perforación ese número llegó a 75.