Los parques eólicos que se
instalen en la provincia de Cádiz deberán estar alejados más de 500 metros de
los núcleos urbanos y a tres kilómetros de distancia del litoral. Son las dos
condiciones fundamentales que recoge el plan especial sobre las instalaciones
eólicas de Tarifa, elaborado por la Comisión de Desarrollo Económico y de
Empleo de la Junta de Andalucía. Este documento no pone límites a la producción
total de energía ni a la ubicación futura de los molinos eólicos en Cádiz.
El Gobierno andaluz pretende
paliar así el impacto ambiental y visual que producen los molinos de viento,
además de las molestias acústicas que generan los generadores instalados en las
afueras de las poblaciones. Este plan, diseñado en principio para la localidad
de Tarifa, se aplicará en el resto de la provincia de Cádiz e incorpora además
aquellas zonas susceptibles de ser urbanizadas en los próximos 20 años.
El delegado de Obras Públicas y
Transportes de la Junta de Andalucía en Cádiz, José de Mier, explicó ayer que
la norma evitará la agresión al medio ambiente, a los municipios y al litoral
gaditano. 'Acabará con la especulación en suelos potencialmente aptos para
acoger estas plantas', dijo De Mier, quien detalló que la Consejería no
limitará la proliferación de parques eólicos, pero si controlará su ubicación.
'Las empresas no tendrán excusas porque sabrán dónde pueden y dónde no pueden
instalarse', explicó.
Este plan fomentará también la
transformación de los viejos parques eólicos repartidos por la provincia
gaditana, especialmente en la comarca de la Janda y en el Campo de Gibraltar, y
la reducción del número de molinos al sustituirlos por otros más modernos y más
potentes.
La Junta otorga a los
ayuntamientos la facultad de decidir la instalación de los parques eólicos que
crean oportunos. 'Podrán oponerse a nuevas plantas', explicó De Mier.