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Los analistas de los principales
bancos de inversión que seguían a Enron se declararon ayer ante el Senado de
Estados Unidos “engañados” por la información financiera de la compañía.
Además, señalaron que no se sintieron presionados por ningún banquero de
inversión ni por la eléctrica.
Los analistas de las principales
firmas de inversión que emitían recomendaciones sobre Enron antes de que la
eléctrica cayera en desgracia, comparecieron ayer ante el Comité de Asuntos
Gubernamentales del Senado estadounidense para responder a las críticas por su
lentitud a la hora de reaccionar ante los problemas de la compañía.
Once de dieciséis analistas del
valor siguieron recomendando comprarlo hasta el 8 de noviembre, dos semanas
después de que la Securities and Exchange Commission (SEC) hubiera abierto una
investigación sobre las prácticas contables de Enron.
Anatol Feygin, de JP Morgan
Chase; Richard Gross, de Lehamn Brothers; Curt Launer, de Crédit Suisse First
Boston; y Ray Niles, de Salomon Smith Barney, afirmaron ayer que sus
recomendaciones se basan en la informaicón que hacen pública las empresas.
“Cada día salen a relucir en la
prensa nuevas informaciones sobre Enron de las que no tenía conocimiento
anteriormente”, explicó Launer, quien añadió que la información financiera de
Enron afectó a sus conclusiones sobre la compañía.
Condicionados
La sospecha de los senadores,
según explicó Joe Lieberman, presidente de la comisión de investigación ante la
que declararon los analistas, es que éstos hayan emitido sus recomendaciones
condicionados por la división de banca de inversión de la misma firma que, con
toda seguridad, realizaba negocios con Enron.
De hecho, Credit Suisse First
Boston era el principal colocador de valores de la compañía, seguido de Salomon
Smith Barney.
Los analistas se defendieron de
esta acusación: “Realicé mi trabajo con objetividad y nunca me sentí presionado
por ningún banquero de inversión, ni por Enron ni por ningún otro empleado de
mi firma”, declaró Launer.
Andersen
Paralelamente, la Comisión de
Valores estadounidense (SEC) tiene previsto reunirse con los abogados de los
grupos que han demandado a Andersen, auditora de Enron, para determinar qué
importe estaría dispuesta a pagar en concepto de indemnizaciones a cambio de la
retirada de los procesos judiciales.
El mes pasado, Andersen empezó a
negociar con los accionistas y empleados de Enron un acuerdo extrajudicial.
Ofreció 600 millones de dólares, que han rechazado. Además, la firma presentó
otra propuesta a los acreedores de Enron, que aún no han demandado a la
auditora pero podrían hacerlo en breve, que también fue rechazada.
Si no llega al acuerdo, la
supervivencia de la auditora puede verse amenazada. El interés de la SEC se
interpreta como un intento de que las Big Five no se vean reducidas a las Big
Four, lo que disminuiría la competencia del sector.