Endesa pondrá en venta sus participaciones de Auna, Agbar y la chilena Smartcom

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Endesa ha decidido emprender un plan de desinversiones que supondrá la venta de sus participaciones en Auna y Aguas de Barcelona, además del 100% que controla en la operadora chilena de telefonía móvil Smartcom. El objetivo de la compañía eléctrica se orienta a reducir su deuda a la mitad en un plazo de dos años.

 

 

MADRID. El endeudamiento de Endesa se eleva a 24.000 millones de euros o, lo que es igual, cerca de 4 billones de pesetas, que suponen un grave lastre para el desarrollo de la compañía. Por eso, Endesa ha puesto en marcha un plan estratégico de desinversiones que afectará a todas las actividades lejanas al corazón de negocio de las empresas que se concentra en el mercado energético. En definitiva, Endesa abandonará su proyecto de convertirse en una empresa multi-utility para dedicarse de manera exclusiva a maximizar la rentabilidad de su operativa como empresa productora y comercializadora de energía eléctrica.

 

El plan trazado por Endesa implica, en consecuencia, la venta de la participación del 28% de Auna, el segundo operador de telefonía en España. Endesa cuenta al respecto con un acuerdo de accionistas firmado con el SCH que tomó a finales del pasado año el timón de Auna tras comprar la participación de Telecom Italia. En realidad, dicha operación no está culminada todavía, pero el banco que preside Emilio Botín ha asumido la gestión de Auna, con lo que Endesa ha orientado esta participación como una inversión meramente financiera. De acuerdo con la valoración vigente en Auna y que ha servido de referencia en el acuerdo entre el SCH y Telecom Italia, Endesa obtendría en la actualidad algo más de 2.100 millones de euros por la venta de Auna.

 

Otro de los objetivos del plan selectivo de ventas es Aguas de Barcelona (Agbar), donde Endesa tiene una participación minoritaria del 11,6%. Agbar está controlada por La Caixa y aunque Endesa dispone de una representación importante en el consejo de administración, las necesidades financieras de la compañía eléctrica exigen también la enajenación de este paquete accionarial, por el que Endesa podría obtener unos ingresos del orden de casi 180 millones de euros a los actuales precios de mercado.

 

En última instancia, la primera empresa eléctrica española tiene previsto igualmente deshacerse de su filial chilena Smartcom. Endesa adquirió el 100% de las acciones de esta compañía operadora de telefonía móvil en junio del año 2000. Entonces Smartcom tenía aproximadamente 100.000 clientes que ahora son ya casi un millón, lo que puede suponer una importante plusvalía para la cuenta de resultados futura de Endesa.

 

El beneficio crece un 5%

 

Las desinversiones de Endesa se harán efectivas, de acuerdo con lo previsto, en un plazo de dos años, con el propósito de reducir a la mitad la cifra de endeudamiento. Endesa ha efectuado este año dos grandes operaciones internacionales como son la compra de la italiana Electtrogen y de la francesa Snet. Estas compras han supuesto en su conjunto un incremento de la deuda de 7.500 millones de euros hasta totalizar los 24.000 millones de euros acumulados en su balance. Esta cifra drena las expectativas de futuro de la compañía y, de hecho, ha supuesto un importante lastre en la evolución de 2001, que la compañía ha cerrado con unos resultados bastante discretos. En el año 2000, Endesa tuvo un beneficio después de impuestos de 1.406,5 millones de pesetas y el pasado año sólo ha conseguido un incremento del 5%.

 

Con el cierre del ejercicio 2001, Endesa emprende, pues, una nueva etapa, cuyo exponente más inmediato será el traspaso de poderes de Rodolfo Martín Villa al futuro presidente de la compañía, Manuel Pizarro. El relevo está previsto para el próximo mes de mayo una vez que Martín Villa presida la junta general de accionistas en la que se aprobarán las cuentas anuales del pasado año. La gestión de Martín Villa ha supuesto, en todo caso, la consolidación de Endesa como primera empresa eléctrica española. Durante el periodo transcurrido desde 1997 a la fecha actual, la compañía ha invertido cerca de 5.800 millones de euros en el negocio energético, lo que da una idea de la decidida apuesta protagonizada por la compañía. El envite de Martín Villa hubiera tenido mejor colofón con la anunciada fusión entre Endesa e Iberdrola, pero finalmente la operación se frustró ante las condiciones impuestas por el Gobierno. Curiosamente, un año después, el vicepresidente Rato acaba de abrir la espita a eventuales concentraciones al reconocer hace unas semanas que las circunstancias son ahora distintas por cuanto que nuevos operadores se han incorporado al mapa eléctrico.