Fuente: La provincia
Digital
La evolución del precio del
barril de petróleo es uno de los factores que más preocupa al empresariado
canario, ya que tiene una incidencia directa en todos los sectores económicos.
El presidente de Asociación de
Distribuidores de Combustibles Derivados del Petróleo, Wilson Arteaga, asegura
que las empresas del sector, aunque quisieran, no podrían aumentar su capacidad
actual de almacenamiento para afrontar un posible caso de desabastecimiento,
porque no existen depósitos para ello. La normativa vigente obliga a las
compañías a tener una “reserva estratégica” para 90 días. Pero, añade, muchas
compañías tiene sus centrales en otras ciudades de la Península, y aquí sólo
disponen de los depósitos para atender la venta. “Tan sólo Disa y Petrolífera
Canaria tienen estas reservas dentro del Archipiélago”.
El delegado de La Caixa, Andrés
Orozco, señala que, desde el punto de vista económico, la subida esperada del
precio del crudo en caso de guerra debería suponer de forma paralela un freno
en el crecimiento, así como un incremento del coste de la vida por el
encarecimiento de los productos.
Para el turismo supone igualmente
una subida del pasaje de avión por el encarecimiento del combustible, lo que
repercute de forma directa en el paquete vacacional que compran los turistas en
las agencias. Es decir, viajarán menos personas.
1.200 millones de litros
Wilson Arteaga apunta que el Archipiélago consume 1.200 millones de litros al año de productos derivados del petróleo, lo que supone unos 3,3 millones diarios. El representante de la organización sectorial recuerda que en la Guerra del Golfo el barril de petróleo alcanzó los 33 dólares el barril. Sin embargo, debido a la crisis interna de Venezuela (uno de los más importantes productores mundiales) se encuentra ya en unos 31 dólares. En cualquier caso, esta evolución “no depende de nosotros”. Y tampoco podemos pasar por alto que Irak es uno de los principales productores mundiales.