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Compra de Sibneft por Gazprom crucial para control de recursos
Resumen de Prensa Enervía, lunes, 26 septiembre 2005
FUENTE:
EFE
El Estado ruso da un paso decisivo para monopolizar los recursos energéticos en el país con la adquisición de la petrolera Sibneft del magnate Román Abramovich por el gigante de gas Gazprom, en una operación financiada por bancos occidentales.
Gazprom, monopolio semiestatal de gas, anunció esta semana que ultima las negociaciones con un consorcio de bancos occidentales sobre un préstamo récord para Rusia de 12.000 millones de dólares para comprar Sibneft al propietario del Chelsea londinense.
'Planeamos concluir antes de finales de año las negociaciones con Sibneft sobre su adquisición', declaró el vicepresidente de Gazprom, Alexandr Medvedev, quien añadió que esta transacción permitirá a su empresa aumentar considerablemente las exportaciones de carburantes.
Inicialmente, Gazprom compitió con la estatal Rosneft por la compra de Yuganskneftegaz, la principal filial extractora arrebatada por el Estado al gigante privado Yukos, derrotado con polémicas demandas fiscales retroactivas por 28.000 millones de dólares.
Posteriormente, planeó una fusión con la propia Rosneft, que se frustró por luchas intestinas en el Kremlin, que finalmente optó por otorgar a Rosneft la joya de Yukos por sólo 9.400 millones de dólares, que según la prensa fueron pagados por el propio Estado.
Ahora le toca a Gazprom, que, además de absorber la compañía de Abramóvich, próximo al Kremlin, vende por 7.500 millones de dólares a la empresa estatal Rosneftegaz el 10,74 por ciento de sus acciones, que dan al Estado el control oficial del gigante de gas.
Gazprom, mayor productor mundial de gas natural y monopolista de su distribución en Rusia, también ha comprado lotes en compañías eléctricas, en constructoras de plantas nucleares y en empresas que fabrican turbinas y otra maquinaria para las centrales atómicas.
Con esa expansión a otros sectores energéticos, Gazprom (que en 2004 extrajo 545.100 millones de metros cúbicos de gas) pretende erigirse en un consorcio de nivel mundial llamado a convertirse en importantísimo suministrador europeo y mundial de carburantes.
Esas y otras fusiones cumplen el objetivo del Kremlin de centrar en manos del Estado el control de los recursos energéticos, la mayor riqueza del país, y convertir a sus compañías del sector en fuente segura de ingresos a largo plazo y, al mismo tiempo, en un eficaz instrumento para hacer respetar a Occidente los intereses de Rusia.
Aunque no todos en el Gobierno ruso parecen aprobar la compra de Sibneft por Gazprom, ésta recibió la máxima bendición por boca del propio presidente Vladímir Putin, quien confirmó que está al tanto de la transacción y dio a entender que la consintió personalmente.
Gazprom, con unos ingresos de 33.900 millones de dólares en 2004 y con un resultado bruto de exportación (EBITDA) de 12.600 millones, planea adquirir el 72 por ciento de las acciones de Sibneft que administra la empresa Millhouse Capital, que representa los intereses de Abramovich y de sus socios.
Otro 20 por ciento de Sibneft pertenece formalmente a Yukos, pues ambas compañías habían iniciado un proceso de fusión que Abramovich rescindió cuando comenzaron las persecuciones de su socio, pero de hecho esas acciones están embargadas por el Estado.
Sibneft en 2004 extrajo unos 34 millones de toneladas de crudo, y obtuvo unos ingresos de 8.900 millones de dólares (3.000 millones de EBITDA) y unos beneficios netos de 2.040 millones de dólares, según el diario económico ruso 'Viédomosti'.
Fuentes de Gazprom revelaron que entre los bancos con los que se negocia el préstamo de 12.000 millones de dólares están ABN Amro y Dresdner Bank, que pondrían la mitad de la suma, así como Citigroup, Credit Suisse First Boston, Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Con anterioridad, Gazprom se proponía pagar por el 72 por ciento de Sibneft sólo 10.200 millones de dólares (3 dólares por acción), pero la capitalización de la petrolera se fijó esta semana en 16.500 millones de dólares, lo que elevó el precio a 11.900 millones.
Algunos expertos elevaban el precio justo a 18.000 millones, pero la cosa cambió hace dos semanas, cuando la junta de accionistas optó por sacar los beneficios de Sibneft antes de su venta mediante el pago de 2.300 millones de dólares como dividendos por 2004.
Al mismo tiempo, Gazprom, promete continuar la liberalización de su mercado de acciones y, según fuentes de 'Viédomosti', esta semana ya acordó con el Gobierno el inminente levantamiento de las barreras para la compraventa de sus acciones, sobre todo por extranjeros.
Por ahora, existen dos mercados de acciones de Gazprom, interno y externo, y los extranjeros deben obtener un permiso especial para la adquisición de esos valores y no pueden poseer en total más del 20 por ciento del consorcio energético ruso.
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