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Iberdrola desvía los impuestos de la venta de su red a la hacienda foral
Resumen de Prensa Enervía, martes, 26 agosto 2003
FUENTE:
La Vanguardia
La compañía eléctrica ha conseguido un ahorro fiscal de casi 100 millonesIberdrola ha logrado una notable rebaja impositiva, en torno a 100 millones de euros, al desviar hacia la hacienda foral de Vizcaya la tributación de las plusvalías generadas el 2002 en la venta de su red de alta tensión. Aquella polémica operación, que tuvo que echar atrás el Gobierno, cierra ahora su ciclo con una discutible tributación.La segunda eléctrica española ha decidido romper la unidad fiscal de su grupo de sociedades, que hasta el año 2001 tributaba de acuerdo con la norma estatal, de forma que una de sus sociedades, Iberdrola Distribución, ha pasado en el 2002 a ingresar sus impuestos en la hacienda foral de Vizcaya. A efectos prácticos, esta opción ha supuesto que las plusvalías obtenidas por Iberdrola -485 millones de euros- en la venta de la red de alta tensión, que son activos dispersos por todo el territorio español, tributasen el año pasado en la hacienda de Vizcaya. Como la norma foral vizcaína deja exentas de imposición las plusvalías generadas en la enajenación de activos fijos, a condición de que sean reinvertidas en tres años, Iberdrola ha obtenido en esta operación un ahorro fiscal de casi 100 millones de euros respecto a si hubiera tributado según la norma común (España), que fija un tipo del 18% para este tipo de plusvalías, con reinversión posterior. Este ahorro fiscal de cerca de 100 millones de euros (unos 16.600 millones de antiguas pesetas), ha permitió a Iberdrola presentar el año pasado unos beneficios más abultados. Así, en el 2002, la eléctrica presentó un crecimiento del 6,3% de su beneficio neto (después de impuestos), cuando su beneficio ordinario se había reducido un 15,4%. Y es que la compañía consiguió, gracias a su acogimiento a la norma foral, rebajar su tipo impositivo (efectivo contable), en el área de distribución,desde el 34% del 2001 hasta el 23% un año después. Una recorte nada despreciable de 11 puntos. No son pocas las sociedades que intentan acogerse a la norma foral, más benigna que la estatal y no sólo en lo que a la tributación de las plusvalías se refiere. Por ejemplo, el tipo foral en el impuesto de sociedades es del 32,5% frente al 35% de la norma estatal y existen numerosas deducciones que no se contemplan para el territorio común, como el 10% por inversión en activos fijos. Para acogerse a la norma foral, es requisito imprescindible que el sujeto fiscal tenga su domicilio social en el territorio foral correspondiente y genere como mínimo un 25% de su actividad en el País Vasco. Con esas condiciones, Iberdrola Distribución difícilmente podría haberse acogido a la norma foral, pero en mayo del 2002, un mes antes de que Iberdrola anunciara la venta de su red al fondo CVC, las Cortes aprobaban el nuevo concierto económico vasco que dotaba de mayor capacidad fiscal a la comunidad autónoma vasca. Entre estas mejoras, se encuentra el tratamiento fiscal de las empresas de transporte, a las que se homologan las redes de distribución de energía, que, aunque tengan su actividad en el territorio español, pueden acogerse a la norma vasca si tienen allí su domicilio fiscal. Esta novedad, según manifestó un portavoz de Iberdrola a "La Vanguardia", es la que ha permitido a la compañía romper su grupo fiscal y dejar una parte de éste fuera de la norma estatal. La compañía entiende, por tanto, que cumple los requisitos para acogerse a la norma foral. "Se trata de una optimización fiscal, al que está obligado todo buen gestor", añade el portavoz. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Hacienda consideran que Iberdrola "ha forzado la legalidad", pues está tributando en Vizcaya por la enajenación de unos activos, la red de alta tensión, que están instalados en todo el territorio español. Además, se trata de unos resultados de carácter extraordinario, no derivados de la actividad habitual de la compañía, cuando la norma foral está pensada para beneficios ordinarios. No obstante, estas fuentes reconocen que ni la norma foral ni la estatal recogen esta excepción, por lo que concluyen que "Iberdrola se ha aprovechado de un vacío legal para llevarse la tributación hacia el territorio que más le conviene". Desde el punto de vista económico, tampoco tiene sentido, según firmas auditoras consultadas, que Iberdrola desgaje una sociedad que forma parte de su grupo consolidado. De hecho, los activos de distribución de Iberdrola estaban integrados en una sola sociedad hasta que la ley de reordenación del sector eléctrico de 1997 obligó a esa escisión jurídica, que nunca ha sido operativa, pues la red formaba parte intrínseca del negocio global de la compañía. "No se acaba de entender que una compañía que obtiene el 75% de sus ingresos en toda España tribute en Vizcaya por la venta de unos activos que daban servicio a 9 millones de consumidores de todo el Estado", señalan estas fuentes. En Hacienda se duda de la legalidad este diseño fiscal, puesto que la ley impide aplicar la norma foral a operaciones que originen gastos deducibles en ejercicios posteriores por ingresos del activo enajenado, que es el caso de la venta de la red. Por otra parte, expertos del sector se preguntan si la ruptura del grupo fiscal de Iberdrola obedece únicamente a razones tributarias o hay motivos de índole política. Se recuerda al respecto que la eléctrica ha tomado un sesgo, desde que fue nombrado consejero delegado Ignacio Sánchez Galán, muy favorable hacia el País Vasco, donde la compañía tiene previsto invertir más de 650 millones de euros, en claro contrate con el proceso desinversor que lleva en el resto del país. Sánchez Galán, muy entroncado en Euskadi a través de la BBK, que actúa como órgano financiero del Gobierno vasco, se ha propuesto crear en esta comunidad autónoma un gran conglomerado energético a partir del gas natural, que sería clave para la independencia energética del País Vasco.
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