La UE reconoce que la oferta española aumentará el peso europeo en el ITER

Resumen de Prensa            Enervía, martes, 25 noviembre 2003

FUENTE: ABC


La maniobra del Gobierno, elevar de 450 millones de euros a 900 millones su aportación si acoge el ITER, fue audaz y difícilmente podrá ser contrarrestada por Francia, cuyas finanzas públicas no están para gestos de generosidad cuando tiene abierto un procedimiento de déficit excesivo y en 2004 violará por tercer año consecutivo el Pacto de Estabilidad. Además, apenas hay tiempo para improvisar ofertas, porque la UE tiene previsto decidir su candidata mañana, miércoles, en una votación que ahora vuelve a ser incierta.

El servicio jurídico del Consejo de la UE dictaminó el pasado viernes que «no es necesaria la propuesta de la Comisión para que el Consejo decida» y que la candidatura deberá reunir una «mayoría cualificada», según relataron fuentes comunitarias. De no reunir los votos suficientes una de las dos, Vandellós o Cadarache, se convocará una reunión extraordinaria de los 15 ministros de Ciencia para el 3 de diciembre. Un día más tarde se reunirá en Estados Unidos el consorcio internacional del ITER, en el que participan, además de la UE, EE.UU., Japón, Rusia, Corea del Sur y Canadá. La decisión final debería tomarse a más tardar el 16 de diciembre y sólo la candidata japonesa, Rokkasho-Mura, puede competir con la que resulte ganadora de la criba europea.

Mayor contribución europea

«La aportación complementaria del Estado europeo que llegara a obtener la sede se añadiría a la contribución global, aumentando en proporción la contribución europea al proyecto», reconoció el pasado viernes el portavoz del comisario europeo de Investigación, el belga Philippe Busquin. Es decir, que de resultar seleccionada Vandellós, se incrementaría el peso de la UE en uno de los proyectos científicos más importantes de los dos próximos decenios, porque los votos en el consorcio del ITER son proporcionales a la contribución financiera de las partes.

Pese a ello, la reacción del presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, a la carta de José María Aznar fue fría: «La posición de la Comisión sigue siendo la misma, insistimos en que al final debe haber una sola candidata europea», se limitó a comentar su portavoz, Reijo Kemppinen.

La Comisión Europea «ha previsto una contribución para los próximos cuatro años de 750 millones de euros para la fusión en general y para el ITER en particular, sobre un presupuesto total de 1.250 millones para investigación nuclear» que «no va a variar», añadió Fabio Fabbi, el portavoz de Busquin. La que sí es variable es la de los Estados miembros a través del presupuesto comunitario y ésa es otra baza que juega España con su arriesgada apuesta financiera. Según Fabbi, «el reparto de costes a nivel internacional será decidido antes de final de año y la UE estudia una posible contribución que varía entre el 20 y el 30 por ciento». El aumento español de 450 a 900 millones podría llevar a los países más atentos a la factura europea a decantarse por una aportación de la UE más cercana al 20 por ciento que al 30, ahorrándose así una cantidad nada desdeñable. Es un argumento que puede seducir a países como Suecia, Holanda, Reino Unido o Finlandia, según se especula en los pasillos de la CE. Francia, por el momento, sólo ofrece aportar 447 millones. Además, como ya concluyó meses atrás un grupo de expertos independientes reunido por la Comisión Europea, los costes de Vandellós son netamente inferiores a los de su rival francesa.

El ITER necesita 4.570 millones de euros en su fase inicial de construcción (10.000 en total), que arrancará a principios de 2004. Unos 1.500 científicos se incorporarán al laboratorio progresivamente y se calculan en unos 10.000 los empleos directos que generará, además de unos 100.000 indirectos. Los beneficios van mucho más lejos, porque supondrá un enorme estímulo para la ciencia y la tecnología del país que lo albergue.

La energía de las estrellas

Con la realización del ITER, la comunidad científica acariciará uno de sus mayores sueños: dominar la energía del sol y las estrellas. La idea es sencilla en teoría, pero enormemente difícil de llevar a la práctica. La fusión de núcleos de átomos de elementos ligeros (hidrógeno y sus isótopos: el deuterio y el tritio) da lugar a elementos más pesados y la reacción libera un caudal enorme de energía. Esta reacción se ha recreado a muy pequeña escala en laboratorios pero realizarlo a gran escala para producir electricidad representa un gran reto tecnológico, porque en el interior del reactor deberán generarse temperaturas superiores a cien millones de grados a muy alta presión.