Fuente:Estrella Económica
J.P. Morgan Chase defendió de
nuevo su trabajajo en la compañía Enron asegurando que el banco no ayudó a la
empresa de energía a ocultar la deuda, sino que actuó correctamente. Así lo
afirmó el consejero delegado Bill Harrison en una teleconferencia con analistas,
un día después de que un comité especial del Senado de EEUU acusara a Morgan y
Citigroup de participar en transacciones dudosas con la firma energética.
En concreto, el comité que
investiga la quiebra de Enron señaló el pasado martes que ambos bancos
participaron en una serie de complejas transacciones financieras de más de
8.000 millones de dólares que eran contabilizadas por la compañía no como
créditos, sino como flujo de caja.
Harrison aseguró que el banco no
ha ayudado a Enron ni a ninguna otra empresa a esconder deuda o mal informar a
los inversores. Sin embargo, los legisladores indicaron que los dos bancos,
después de realizar las operaciones financieras con Enron, ofrecieron el mismo
tipo de paquete de financiación a otras empresas.
Por otro lado, el derrumbamiento
de Enron comenzó a erosionar la confianza de los inversores en la contabilidad
corporativa, un proceso que sigue a día de hoy hundiendo las bolsas
estadounidenses y amenazando a la economía. Después de la caída del lunes y del
martes, los mercados reflejaron la preocupación de los inversores y el impacto
de las noticias acerca de los bancos implicados en el fraude.
En este sentido, Harrison comentó
que la audiencia del comité del Congreso fue altamente politizada y que en la última
semana no ha habido ninguna alteración de la situación financiera real del
banco. El ejecutivo agregó que él personalmente compra acciones de JP Morgan
Chase y que otros ejecutivos del banco también lo han hecho.
Por su parte, los ejecutivos de
Morgan apuntaron que las ventas masivas de acciones eran una reacción
exagerada. No obstante, ni ellos ni la directiva ha podido estimar el tiempo
que va a durar la incertidumbre bursátil generada por las dudas sobre la
conducta de la entidad.
Enron se declaró en bancarrota en
diciembre pasado tras reconocer que sus estados financieros escondían miles de
millones de dólares de deuda en complejas redes de sociedades filiales.
Entonces, muchos sus accionistas sufrieron pérdidas enormes, incluyendo a los
empleados, quienes habían invertido sus fondos de pensiones en títulos de la
empresa.