Fuente: Expansión
Colin Skellett, presidente y
consejero delegado de Wessex Water, fue detenido ayer por la policía londinense
como sospechoso de haber recibido 1 millón de libras (1,5 millones de euros) en
cobros ilegales.
Wessex Water es la antigua
filial de Azurix, división hidraúlica de Enron.
Fue vendida para paliar la
crisis de la compañía energética iniciada a finales de 2001.
En la actualidad, la brigada
antifraude de la policía de Londres investiga si estos pagos formaban parte de
la venta de Wessex por 1.240 millones de libras (1.937 millones de euros),
deuda incluída, a la compañía YTL, el pasado mes de mayo. Esta última, con sede
en Malasia, ganó inesperadamente la puja a un consorcio liderado por Royal Bank
of Scotland, favorito para la compra de la compañía.
Los responsables de la
investigación registraron a lo largo del día de ayer los locales de la empresa,
a la vez que iniciaron los interrogatorios a Skellett. El jefe de la brigada
antifraude reiteró que no hay sospechas de mala gestión en Wessex y que se
trata de una investigación centrada en “un individuo concreto” y en sus
relaciones con YTL.
Se da la circunstancia de que
Colin Skellett es también presidente del grupo británico de servicios de
ingeniería Jarvis, cuyas acciones se desplomaron al poco tiempo de conocerse la
noticia.
YTL ocupa hasta el momento el
primer puesto en el ránking de constructoras de Malasia. Su máximo accionista es
la familia Yeoh, con un 46 por ciento de la compañía.
Wessex Water, empresa británica
de suministro de agua y tratamiento de residuos que opera en el suroeste de
Inglaterra, fue adquirida por Enron en el verano de 1998 tras el lanzamiento de
una oferta amistosa. La compañía de energía pagó 1.360 millones de libras
(2.125 millones de euros) por Wessex Water, pese a que los directivos de Enron
dijeron no estar interesados en el mercado británico.