Los parques eólicos marinos ahorrarían cada año 25 millones de toneladas de CO2

Resumen de Prensa            Enervía, lunes, 23 junio 2003

FUENTE: ABC


«El desarrollo de las energías renovables es una necesidad global, pues es preciso comenzar la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes limpias de generación con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 de manera drástica». Así arranca el último informe de Greenpeace «Viento en Popa» sobre la necesidad de que se ponga en marcha un plan eólico marino en España. Esta situación viene apoyada en que nuestro país continúa estando un 17 por ciento por encima del límite de emisiones contaminantes fijado en Kioto y en que del total de esas emisiones el sector de la energía es el más contaminante, aglutinando el 77,11 por ciento de todos los gases que se emiten a la atmósfera.

A pesar de que en España la energía eólica es la renovable que más ha despuntado y somos la segunda potencia mundial en megawatios instalados, los parques eólicos marinos son la última novedad en el aprovechamiento de las fuerzas naturales, no sólo porque la velocidad del viento es más fuerte y predecible que en tierra firme, sino porque reducen el impacto paisajístico, al resultar casi invisibles desde la costa. En este sentido, Greenpeace pide un plan eólico marino que permita instalar aerogeneradores en las aguas costeras españolas, «verdaderos sumideros de energía eléctrica», cuyos vientos servirían para ahorrar al año unos 25 millones de toneladas de CO2.

Se trata de instalar 25.000 megawatios de potencia hasta el año 2030, para generar 62.500 millones de kilovatios por hora anuales. Esta energía se podría utilizar tanto para inyectarla en la red eléctrica como para la obtención de hidrógeno para automoción -lo que supondría el 8 por ciento del consumo del parque automovilístico- y la desalación de agua. Así, se propone la instalación de parques eólicos en aguas del Golfo de Cádiz, el Mar Mediterráneo, Galicia o las islas Canarias, unas zonas «idóneas» por la escasa profundidad de sus costas y la homogeneidad de los vientos. De todas ellas, el Golfo de Cádiz cuenta con el mayor potencial por la profundidad de sus fondos y sus vientos casi constantes. Según los ecologistas, el plan eólico marino debería incluir la declaración de interés nacional de este recurso; la creación de una bonificación específica para esta tecnología; la realización de estudios sobre su potencial y disponibilidad pública de estos datos; una selección de emplazamientos y que dé prioridad de acceso a la red para la electricidad eólica sobre la procedente de combustibles fósiles y la nuclear.

Greenpeace reconoce que la instalación y mantenimiento de esos parques costaría 30.000 millones de euros, un 30 por ciento más que los terrestres. Sin embargo, tras estudiar la viabilidad y los impactos que supondrán estas instalaciones para el tráfico marítimo y las especies marinas, piden la construcción de más de 10.000 aerogeneradores de unos 60 metros de altura anclados a 15 metros de profundidad para los próximos 30 años, que se convertirían en «la alternativa a energías sucias como los combustibles fósiles».