Fuente: Diario de Sevilla
Sevilla ha sufrido tres apagones
en menos de 24 horas que han dejado sin electricidad a decenas de miles de
usuarios en distintos distritos de la ciudad. En esta ocasión, Sevillana-Endesa
no parece que pueda escudarse en, como ha hecho otras veces, “el efecto devastador”
de las grúas y excavadoras del sector de la construcción, a las que imputa
habitualmente el 40 por ciento de los cortes de fluido eléctrico por rotura
de las conducciones. La primera incidencia se produjo en la tarde del miércoles,
cuando una avería en un cable subterráneo de media tensión en la zona de Tablada
afectó a la Ronda de Triana y su entorno. La segunda acaeció ayer a las 6
de la madrugada y dejó a oscuras a 27.000 sevillanos del barrio de Nervión
por una desconexión de los transformadores de la subestación de La Enramadilla
atribuida, en principio, a una acumulación de humedad. Sólo seis horas después,
la rotura de un cable aéreo, que cayó chisporroteando sobre el capó de varios
vehículos, provocó una desconexión múltiple que dejó sin fluido al 40 por
ciento de las industrias del Polígono de la Carretera Amarilla y a varios
miles de usuarios más en Santa Clara y Sevilla Este. Sevillana-Endesa, considerada
hasta no hace mucho como una de las compañías emblemáticas de la ciudad y
por ende de Andalucía, puede esgrimir que la falta de fluido durante tan sólo
algunas de las 8.760 horas que tiene el año equivale a un índice de fiabilidad
del 99,97 por ciento (datos de 2001) y que, por tanto, unos apagones fortuitos
no pueden generar la alarma social que generan. Sin embargo, lo que la empresa
suministradora no puede ignorar es que la electricidad es un servicio esencial,
cuya interrupción paraliza prácticamente la vida doméstica, la actividad empresarial
y sistemas que, como el semafórico, son fundamentales en cualquier urbe, de
ahí la preocupación de los ciudadanos cuando se encadenan incidencias como
las acaecidas en las últimas horas y cuando obedecen a tres causas distintas.
Ya el pasado año la Junta de Andalucía sancionó a la compañía con multas por
valor de 60.000 euros debido a cortes en la energía suministrada a Sevilla
y de 4.808 euros por problemas en las revisiones periódicas de las instalaciones,
y en lo que va de año le ha abierto cuatro expedientes por otros tantos apagones
(uno de ellos afectó a 133.000 personas), todo lo cual ha contribuido a un
deterioro de la imagen de una empresa que por su histórica vinculación a Sevilla,
hasta su absorción por Endesa (ésta ha puesto incluso a la venta la sede de
la avenida de la Borbolla) , ha gozado siempre de una consideración especial
por parte de los sevillanos. La compañía debería esforzarse aún más en la
eliminación de los riesgos de apagones (si los transformadores están al aire
libre, es mayor la probabilidad de una desconexión por humedad ambiental,
por ejemplo), ya que a partir del 1 de enero entrará en vigor la liberalización
del sector eléctrico y ya no habrá ningún mercado cautivo de ninguna compañía:
los consumidores primarán la calidad del servicio.