España podría pagar más de 1.000 millones de euros al año si no reduce sus emisiones contaminantes a la atmósfera

Resumen de Prensa            Enervía, martes, 22 julio 2003

FUENTE: Estrella Digital


España podría pagar más de 1.000 millones de euros al año si no cumple los compromisos que adquirió al firmar el Protocolo de Kioto para reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera, según informó ayer el director del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo. "Al no poder reducir las emisiones en un 15%, España deberá acudir a alguno de los 'mecanismos de flexibilidad', y en concreto a comprar derechos de emisión", explicó.

El director del Instituto de Estudios Económicos hizo esta consideración durante la inauguración en El Escorial del curso 'La realidad de la energía nuclear en el panorama energético', en el que todos los ponentes han coincidido en que este tipo de energía es imprescindible, tanto para garantizar el suministro eléctrico como para cumplir los compromisos medioambientales de Kioto, ya que las emisiones de este tipo de energía son nulas.

Lamentó, además, que el año de referencia que toma el Protocolo de Kioto sea 1990, cuando todavía no se había producido el incremento "espectacular" de la economía española y por lo tanto también del consumo energético. "Las emisiones contaminantes de entonces -dijo-, eran muy inferiores y el país deberá hacer un esfuerzo mayor que los de su entorno europeo para frenar su aumento hasta el año 2012".

Abogó, no obstante, por que se aplique una moratoria en el cumplimiento de los compromisos de Kioto mientras Rusia y Estados Unidos no se adhieran al mismo, ya que éstos son dos de los principales competidores de la UE y podrían beneficiarse económicamente al no estar sujetos a las mismas ataduras que los países que sí se han comprometido con ese Protocolo.

Energía nuclear "necesaria"

Iranzo defendió en ese contexto el papel "alternativo y necesario" de la energía nuclear, y tras insistir en que sus emisiones atmosféricas son nulas apuntó el "problema" de la gestión de los residuos radiactivos que genera.

Para el director de la Agencia de la Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Luis Echávarri, este tipo de energía es "madura, segura, competitiva y fiable", y aseguró que su "principal enemigo" es la percepción que la sociedad tiene de ella "como un riesgo".

Echávarri observó que el 16% de la producción energética mundial proviene de las centrales nucleares (en los países de la OCDE ese porcentaje se eleva al 24 por ciento), y subrayó también la contribución de ésta a la protección del medio ambiente, ya que reducen el 8% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono del sector energético.

Recordó que el Protocolo de Kioto permite a España incrementar sus emisiones en un 15% en el periodo 1990-2012, pero advirtió que esas emisiones han crecido ya casi un 40 por ciento y que ninguna sociedad está dispuesta a renunciar a los niveles de desarrollo y bienestar que han alcanzado.

Para el director de la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE esta energía es una garantía para el suministro, e insistió en que la materia prima que utiliza, uranio, "no crea dependencias" como el petróleo o el gas y es un elemento necesario para el desarrollo sostenible desde el punto de vista social, económico y medioambiental.