Rabat controla en su territorio el flujo de un tercio del gas natural que consume España 

Fuente: Expansión

 

Marruecos controla la llave de un tercio de las importaciones españolas de gas natural, que fluyen desde Argelia a través del gasoducto Magreb-Europa, de 1.400 kilómetros de longitud –500 en suelo marroquí–. 

 

 

“Es el activo español en Marruecos más importante”, reconoce una fuente con buenos contactos en el sector y la Administración. Aunque todas las fuentes consultadas aseguran que Marruecos nunca interrumpiría el flujo, la UE señala en un informe que esa instalación “corre el riesgo de ataques terroristas”.

 

El gasoducto Europa-Magreb, inaugurado en 1996, es la pieza más importante del sistema logístico de gas natural de España. “Es un activo estratégico”, dice una fuente del sector involucrada en su construcción.

 

España importa el 30% del gas que consume por esa tubería; Argelia suministra otro 30% por barco, y el resto llega por gasoducto o licuado en barco desde países como Noruega o Qatar.

 

El cierre de esa línea o su destrucción en un ataque terrorista causaría graves daños, pues obligaría a numerosas industrias a cambiar de fuente de energía, incrementando los costes. “El 40% del consumo industrial es interrumpible; en un caso como éste se cortaría por completo el suministro a esas empresas para salvar otras, que no tienen otra alternativa, y los hogares”, dice una fuente del sector.

 

Sin embargo, todas las fuentes reconocen que una acción de Marruecos contra el gasoducto es prácticamente imposible, salvo que se declarase una guerra entre España y el reino alauí, un caso que de momento se califica como ciencia ficción.

 

“El corte de la tubería tendría consecuencias más catastróficas para Rabat que para Madrid”, asegura una fuente. “En primer lugar, sus vecinos argelinos tomarían represalias porque se les impediría vender el gas; en segundo, España podría cortar el suministro de electricidad a través del cable submarino del estrecho [350 megawatios], que estabiliza la tensión en todo el norte de Marruecos”, añade.

 

Las consecuencias diplomáticas de un corte en medio de una crisis, pero sin mediar una declaración de guerra, también serían terribles para Rabat. “Marruecos jamás podría volver a negociar con la Unión Europea un tratado de asociación, en los que el comercio tiene una importancia máxima”, observa una fuente del sector con buenas relaciones en la administración energética española.

 

Pero los técnicos de la dirección de la Energía de la Comisión Europea sí ven problemas. “Podría existir un riesgo potencial de ataque terrorista” al gasoducto de Argelia, alerta el informe técnico que acompaña al libro verde de la Energía recientemente aprobado por la Unión Europea.

 

A favor de un escenario sin riesgo también está el dinero. Rabat obtiene importantes ingresos en divisas por el tránsito del gas, la denominada redevance [canón]. La cifra que ingresa Marruecos es “secreta”, según Gas Natural; pero fuentes del sector la estiman equivalente a entre el 5% y el 7% del gas natural que circula por la tubería.

 

“Las cantidades concretas figuran en el protocolo que se firmó en su día para construir la tubería, que fue negociado por las compañías, pero con una importante participación de las diplomacias argelina, marroquí y española”, asegura una fuente.

 

La tubería parte del yacimiento argelino de Hassi R’Mel, que produce una cuarta parte del gas natural que exporta Argelia; desde allí llega a Aim Benimatar, en la frontera argelino-marroquí, donde es bombeado para cruzar 500 kilómetros de suelo alauí. En Tánger recibe un nuevo impulso, cruza el estrecho de Gibraltar para dirigirse a Córdoba, donde se une con la red española y portuguesa.

 

Sus puntos más delicados son las dos estaciones de bombeo situadas en territorio marroquí –Aim Benimatar y Tánger–, además de numerosos pozos de control, desde los que la tubería es accesible. El resto del trazado, que discurre a unos 125 kilómetros de la costa mediterránea, para luego en Fez girar y subir hacia el estrecho, está enterrado y no se puede alcanzar.

 

La propiedad de los 500 kilómetros de tuberías e instalaciones en territorio marroquí se reparte entre un 72% para Gas Natural, un 27% de la portuguesa Transgas, y un 1% en manos del reino de Marruecos. La tubería pasa a manos de Enagas en cuanto penetra en las aguas territoriales españolas del estrecho.

 

Las acciones de Gas Natural en la bolsa de Madrid han caído desde que comenzó la crisis, el 11 de julio, un 11,8%, casi el doble que el descenso del Ibex 35, debido al temor por el gasoducto.