El caudal del Ebro fue en enero de 99 metros cúbicos por
segundo, cuando otros años era de 700
El Ebro toca fondo. Desde el
pasado octubre, y tras un verano tradicionalmente seco, las aportaciones del
río en su tramo inferior han experimentado un decrecimiento progresivo hasta
registrar este pasado mes de enero un mínimo histórico raramente visto por los
habitantes de la zona. En enero, un mes tradicionalmente abundante en
aportaciones, el cauce del río estuvo por debajo de su mínimo ecológico. Para
los expertos no se trata de una situación únicamente atribuible a la sequía de
estos últimos meses sino que refleja problemas estructurales en la gestión de
la cuenca del Ebro.
Según señala el profesor de
Hidrología de la Universidad Internacional de Cataluña y de Matemáticas de la
UNED, Josep Maria Franquet, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de
Tortosa, el cauce del Ebro a su paso por esta ciudad está, durante estos
últimos tiempos, técnicamente 'estancado': el nivel del agua del río sólo
sobrepasa en 30 centímetros el del mar. Ello favorece que, puntualmente, el
agua salada del mar remonte por el cauce del río hasta Campredó, en el término
municipal de Tortosa, a más de 20 kilómetros de la desembocadura.
Los expertos en hidrología ya no
dudan en calificar el tramo final del Ebro como un fjörd o una ría. Los datos
aportados por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) son reveladores: la
media de caudal que pasó por Tortosa en enero fue de 99,08 metros cúbicos por
segundo, una situación propia de los meses de estiaje veraniegos. De hecho, se
trata de un nivel prácticamente sin precedentes para un mes que, en los últimos
88 años, y de acuerdo con los cálculos de Franquet, ha registrado una media de
aportaciones cercana a los 700 metros cúbicos por segundo.
El nivel registrado este mes
pasado es, además, inferior a los 100 metros cúbicos de caudal ecológico que el
Gobierno del PP fijó en su PHN, como umbral para ejecutar el trasvase del Ebro.
'Si ahora no baja ni el caudal ecológico, ¿qué quieren llevarse?', inquiere el
presidente de la Societat de Pesca Esportiva de Tortosa, Joan Cid.
Según los estudios de Franquet,
la serie de 70 años hidráulicos estudiada describe una tendencia claramente
descendente. El caudal anual del Ebro en la estación de aforos de Tortosa durante
las décadas veinte y treinta del siglo pasado registró una media de 16.855
hectómetros cúbicos anuales. Una media muy similar se mantuvo en los años
sesenta, pero a partir de este momento, los niveles descendieron sensiblemente:
14.071 durante los años setenta, 9.502 en los ochenta y 8.235 en los 90. 'En la
primera década de este siglo se situarán entre 6.000 y 7.000', predice
Franquet.
Para Franquet el futuro no se
antoja nada optimista. Según el científico tortosino, que en las pasadas
elecciones municipales concurrió como candidato a la alcaldía por el PP y en
junio pasado abandonó el partido, la imagen que cabe esperar del Ebro en
Tortosa es la de un cauce prácticamente seco con puntuales y espaciadas riadas
por los efectos de un 'probable efecto climático' y un 'notorio aumento del
consumo en el interior de la cuenca'. En su libro Cinco temas de Hidrología e
Hidráulica, cuyo quinto tomo prepara, Franquet desarrolla los cálculos que
demuestran que el descenso del caudal del Ebro no es coyuntural, sino
estructural.
Para la Confederación
Hidrográfica del Ebro, en cambio, el bajo caudal actual es únicamente fruto de
un 'año atípico', y lo atribuye a 'la falta de lluvias y las escasas reservas
de los embalses', por lo que insiste en la necesidad de una 'mayor regulación
aguas arriba', uno de los principios básicos del PHN, para amortiguar los
vaivenes del caudal.
'Es cierto que hay sequía pero,
sobretodo, mala regulación', replica el portavoz de la Plataforma para la
Defensa del Ebro, Manolo Tomás. El líder antitrasvase denuncia que la gestión
de los embalses está sujeta a 'intereses privados, no públicos ni
medioambientales', y que en estos momentos el tramo final del río está
'pagando' la estrategia del Ministerio de Medio Ambiente que utilizó la
capacidad de regulación que proporcionan los embalses para poder presentar el
año pasado un balance hidrológico triunfal del Ebro, con una aportación anual
final de 12.630 hectómetros cúbicos.
Mientras tanto, los jóvenes se
sumaron ayer a las protestas contra el trasvase. Varios miles de alumnos de
secundaria, convocados por los Jóvens en Defensa de l'Ebre, pararon ayer al
mediodía por dos horas la actividad docente para realizar una manifestación en
Tortosa. Mientras tanto, un grupo de jóvenes colgaba una pancarta antitrasvase
en una torre de la Sagrada Familia en Barcelona y un grupo de unos cincuenta
profesores y alumnos de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona se
encadenaban ante la subdelegación del Gobierno en esa ciudad reclamando 'una
nueva cultura del agua y un desarrollo sostenible'.