Cepsa quiere entrar en China en tres años

Resumen de Prensa            Enervía, miércoles, 21 abril 2004

FUENTE: La Razon


El presidente de Cepsa, Carlos Pérez de Bricio, anunció ayer que la compañía está estudiando instalar una planta petroquímica en Taiwán, Corea o Singapur en colaboración con socios locales para entrar en China. Pérez de Bricio explicó que el estudio está «avanzado» y que el objetivo es estar en este mercado en un plazo de tres años.
El presidente de la petrolera indicó que «no nos atrevemos a meternos directamente en China porque no conocemos las reglas del juego». Cepsa ha abandonado también la puja por entrar en la compañía logística portuguesa, según fuentes de la compañía, ya que consideran que Portugal busca a un socio financiero, probablemente, Carlyle.
Por otro lado, la petrolera presentó el pasado lunes en el todavía Ministerio de Economía el estudio de viabilidad del gasoducto Medgaz, que unirá Argelia con España, al que sólo le quedará recibir la luz verde del departamento correspondiente. Según el presidente de Enagás, Antonio González Adalid, su compañía va a participar en la parte española y participa en los equipos técnicos aportando su experiencia. Fuentes de la petrolera aseguraron que la idea de tomar el 5% correspondía al anterior secretario de Estado de Energía, José Folgado, que cesó en el BOE de ayer y creen difícil que ahora se concrete la toma de dicha participación, ya que el proyecto contará con suficiente financiación.

Principales peticiones. El presidente de Cepsa aprovechó también para lanzar varios mensajes al nuevo gobierno con algunas de las principales peticiones del sector. Pérez de Bricio pidió que se liberalice el precio de la bombona de butano para situarla en el rango europeo de precios. Pidió que se acerquen a los de Portugal, es decir pasar de los 8,34 euros actuales a los 15,72 euros de nuestro vecino.
La compañía considera que en los países vecinos no se incluye en el precio de la bombona el coste de distribución hasta el domicilio. Sobre el protocolo de Kioto indicó que espera que no se cargue el coste por producir carburantes más limpios a las emisiones en el proceso de refino, ya que el cambio de especificaciones constante supone un importante aumento de los costes.