Francia e Italia impiden los acuerdos sobre la fiscalidad de la energía y el ahorro

Resumen de Prensa            Enervía, jueves, 20 marzo 2003

FUENTE: La Razón


La UE sigue cerca de alcanzar un acuerdo sobre la armonización de la fiscalidad de los productos enérgeticos y tambien sobre la fiscalidad del ahorro, pero la solución final a las largas disuciones sobre ambos asuntos todavía deberá esperar. Los ministros de Economía y Finanzas de la UE dejaron ayer vista para sentencia la nueva Directiva encaminada a armonizar la fiscalidad de los productos energéticos, un asunto que lleva en el aire diez años y que sólo está a la espera de que Francia levante sus reservas para que sea definitivamente aprobada. Italia, según fuentes comunitarias, también planteaba dificultades en este asunto. En cualquier caso, si finalmente queda en los términos en los que está actualmente redactada, la Directiva no tendría efectos negativos para España, según el ministro de Economía, Rodrigo Rato. En el caso de la gasolina explicó, la incidencia sería «mínima» porque los tipos impositivos ya están en España por encima de los niveles mínimos.
En cuanto al gasóleo, España tendrá un periodo transitorio hasta 2007 para aplicar la Directiva y desde ese momento hasta 2012, aseguró Rato, las subidas en los precios del gasóleo serían «totalmente moderadas».
El Ecofin también avanzó sobre la fiscalidad del ahorro. Aunque todos los países se mostraron de acuerdo, Italia presentó una reserva que impidió la aprobación definitiva de las medidas. España, según Rato, consiguió obtener el respaldo del Ecofin para proseguir negociaciones bilaterales con Suiza -un país con el que la UE ha negociado respecto al ahorro de los no residentes- en lo que respecta a las Directivas sobre empresas matriz y filiales.
Por otra parte, la Comisión decidió abrir expediente a Alemania por la denominada «Ley Volkswagen», que data de 1960 y que confiere al Estado germano de Baja Sajonia determinados derechos especiales sobre el fabricante alemán de automóviles, del que además es su principal accionista con el 20% de los derechos de voto. Esos derechos incluyen una cláusula en los estatutos de la empresa que limita el poder de voto de los accionistas y le protege de una OPA hostil. En concreto, Bruselas teme que algunas disposiciones de la Ley puedan tener como efecto «disuadir a los inversores de otros Estados miembros de comprar acciones de Volkswagen».