Fuente: Cinco Días
En una subasta que duró apenas
cuatro minutos, la petrolera rusa Slavneft fue adjudicado a Invest Oil por
1.860 millones de dólares, en la mayor privatización de propiedad estatal desde
los turbulentos años noventa.
El precio final fue superior en
algo menos del 10% a los 1.700 millones de dólares de salida fijados por la
licitación. Sibneft está controlada por el magnate Román Abramóvich, uno de los
llamados "oligarcas" que brotaron tras la caída de la URSS y con
fuertes vinculaciones con uno de los clanes del Kremlin.
Gobernador de la región de
Chukotka, península del Artico ruso frente a Alaska, Abramóvich está
considerado como miembro de "la Familia", grupo de altos cargos y
personalidades que dominaron las estructuras de poder en tiempos del ex presidente
Borís Yeltsin.
Tras la llegada al Kremlin de
Vladímir Putin, "la Familia" siguió conservando su influencia a
través de Alexandr Voloshin, director del gabinete de la presidencia.
Inmediatamente después de anunciarse el resultado de la subasta, las acciones
de Sibneft subieron un 4,5% en la Bolsa de Moscú