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España confía en el apoyo de EE.UU. para que Vandellós acoja el reactor de fusión ITER
Resumen de Prensa Enervía, miércoles, 14 mayo 2003
FUENTE:
ABC
Ante la falta de acuerdo sobre la idoneidad de mantener dos candidaturas europeas o una sola, la presidencia de turno de la UE, Grecia, encargó a la Comisión Europea que realice una evaluación de ambas, con el apoyo de expertos internacionales, con vistas a presentar un informe en septiembre. Sobre esa base, los 15 ministros de Ciencia y Tecnología volverán a discutir el asunto, aunque la decisión final corresponde a la comunidad científica internacional.
El ITER («el camino», en latín) representa poner a trabajar juntos a más de 1.500 científicos de todo el mundo en la consecución de una fuente de energía limpia, barata y casi inagotable, basada en la fusión nuclear, en lugar de la fisión, que comporta riesgos de seguridad y de almacenamiento de residuos radiactivos. Son también unos 10.000 empleos directos en la provincia y otros 100.000 indirectos para el país que acoja este laboratorio, para el que hay 4 candidaturas en liza: la japonesa Rokkasho, la canadiense Clarington, la central nuclear francesa de Cadarache y la española de Vandellós. Todas pasaron a principios de año el examen técnico de aptitud de los científicos internacionales en San Petersburgo.
Pero la competición ha derivado en contienda política, como señaló ayer Piqué, al término de un Consejo de Ministros de la UE que no consiguió acercar posiciones. El titular de Ciencia opinó que «sería un auténtico despilfarro para Europa prescindir de una candidatura», porque las posibilidades pasarían de dos sobre cuatro a una sobre tres. Ningún otro ministro habló a favor de sus tesis, aunque fuentes diplomáticas indicaron que Italia y el Reino Unido las respaldan.
Piqué se refugió en un respaldo de peso, el que le comunicó al Gobierno el secretario de Energía de Estados Unidos, que en su día se retiró del proyecto por razones financieras pero ha regresado a él por su alto interés estratégico. Si se confirmara este alineamiento, se configuraría de nuevo una alianza internacional que recuerda mucho a la surgida con motivo de la crisis de Irak. Más aún si se observa que los apoyos más entusiastas a la candidatura francesa fueron expresados ayer por Alemania y Bélgica.
En el proyecto ITER participan también Canadá, Rusia y Japón, y Corea del Sur ha dado signos de querer incorporarse. La selección definitiva tendrá lugar a finales de año y «es una decisión que corresponde a la comunidad internacional», recalcó Piqué, que rechazó las presiones de varios de sus homólogos para dejar caer la candidatura de la central tarraconense. «No aceptaremos imposiciones» en lo que es «una cuestión de orden estratégico y táctico» pero también «político». Por eso, «tenemos que luchar por un proyecto tan importante», martilleó.
La experiencia nuclear francesa
Entre los puntos fuertes de la candidatura de Vandellós destaca el hecho de estar al lado del mar y disponer de un puerto propio. Pero Cadarache tiene tras de sí la experiencia y la infraestructura de la primera potencia nuclear europea. Varias empresas francesa trabajan ya en el terreno de la fusión. Ambos países están dispuestos a cumplir la condición que estipula que el país que acoja al ITER deberá cubrir el 10% de los 4.500 millones de euros necesarios para construir el laboratorio, es decir, 450 millones.
El problema de la atribución de la sede del ITER se complica más si se suma a la decisión pendiente en la UE sobre una decena de sedes de agencias comunitarias, como la de la Agencia Alimentaria Europea, para la que competían Barcelona, Parma, Helsinki y Lille. Sin embargo, Piqué descartó que el ITER entre en un cambalache entre los jefes de Estado y de Gobierno de la UE como el que tuvo lugar en la cumbre de Laeken (Bélgica) en diciembre de 2001.
Aunque la teoría de la fusión nuclear es conocida desde principios del siglo XX, la realización en términos prácticos es mucho más difícil que la fisión. El ITER consistirá en un reactor muy particular, con un fabuloso campo magnético en una estructura toroidal que permitirá crear y mantener las condiciones para reacciones controladas de fusión atómica. En su interior, el plasma (partículas con carga) recibirán una corriente inducida que permitirá elevar su temperatura y su densidad hasta extremos que de otro modo sería imposible alcanzar y que permiten la reacción de fusión. Se trata del concepto llamado «tokamak», que fue desarrollado por vez primera en Rusia pero que en la actualidad está siendo llevado a cabo en distintos países, aunque a una escala mucho menor de lo que permitirá el futuro laboratorio ITER.
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