EL "DÉFICIT DE TARIFA" DE LAS ELÉCTRICAS CREA CONFUSIÓN ENTRE LOS
INVERSORES
Resumen de Prensa
Enervía, Viernes 23 de Agosto de 2002
FUENTE:
Expansión
Las
eléctricas afrontan un lío contable para reflejar sus mayores costes
de producción. Durante el primer semestre de 2002, los costes de producción
del sector han subido un 28%, según datos de la Comisión Nacional de
la Energía (CNE). En el mismo periodo, los ingresos sólo han subido
un 5,17%, hasta 4.677 millones de euros.
Las eléctricas han denominado déficit tarifario a esa diferencia entre
costes e ingresos, que se situó en 790 millones de euros en los seis
primeros meses. La forma de contabilizar ese déficit es completamente
diferente en Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa, lo que ha creado confusión
entre los analistas financieros y los inversores.
El problema surge porque las compañías creen que el Gobierno debe reconocer
ese déficit y pagarlo en el futuro mediante aumentos de la tarifa de
la luz.
La más confiada en ello es Iberdrola. Esta compañía ha decidido que
el déficit que le corresponde (unos 300 millones de euros) no pase por
su cuenta de resultados. Es decir, que sus ventas incluyen todos los
costes de producción y la parte que no cobra la refleja en el balance
como una deuda pendiente.
Más prudente es Endesa, la mayor eléctrica española. Esta compañía redujo
sus ingresos del primer semestre en 364 millones de euros, la cantidad
que le correspondía del déficit. Como consecuencia, el beneficio de
explotación de Endesa por su negocio eléctrico en España se situó en
754 millones de euros, un 28,7% menos.
Otra alternativa es la escogida por Unión Fenosa. La eléctrica participada
por Santander Central Hispano no registra el déficit en sus resultados
de explotación, que alcanzaron los 183,5 millones de euros en la actividad
de generación eléctrica.
Los ejecutivos de Fenosa optaron por registrar los 46 millones de euros
de déficit como gasto extraordinario negativo, por lo que afecta
sólo al beneficio antes de impuestos, que se situó en
200,29 millones de euros.
El precio ha subido este año hasta los 4,5 céntimos. Pero como la tarifa
es fija, la diferencia con los 3,6 céntimos no la cobran las empresas
y se queda como una deuda para el futuro, pasando a engordar el volumen
de costes de transición a la competencia (CTCs). La incógnita para el
auditor es si esa deuda se cobrará en los próximos años. Si no existe
esa seguridad, las eléctricas deben cargar el déficit contra sus beneficios,
como hacen Endesa y Fenosa.
Expansion