EL PROTOCOLO DE KIOTO HACE PELIGRAR EL SECTOR CEMENTERO

Resumen de Prensa            Enervía, lunes, 23 junio 2003

FUENTE: ABC


La UE está debatiendo estos días la Directiva de Comercio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, que dará lugar con certeza a un mercado de CO2 en el que los países que excedan su máximo establecido podrán comprar derechos de emisión a otros que lleguen a sus límites.

Los límites, que fueron fijados en 1997, tienen como referencia las emisiones de 1990, de modo que para el periodo 2008-20012 Europa tendrá que reducir sus emisiones un 8% por debajo de las de aquel año. La UE fijó unos límites para cada país en función de la previsión de su evolución económica.

Así, a España se le permitiría que aumentara sus emisiones un 15% sobre la cifra de 1990. No obstante, el desarrollo económico español ha superado todas las previsiones, ya que las emisiones del año 2000 superaban en un 32% las de 1990. En 2010 las previsiones sitúan las emisiones un 38% por encima del límite establecido.

De esta forma, se prevé que nueve países de la UE no cumplirán sus objetivos, por lo que serán compradores de derechos de emisión de CO2.

Los principales emisores de gas de efecto invernadero son los automóviles y las calefacciones, mientras que las cementeras, la siderurgia, el sector energético y las refinerías producen el 40% de las emisiones de CO2 en España.

El Gobierno ejercerá el control sobre las emisiones de gas de la industria, ya que son más fácil de controlar que las de los coches y las calefacciones. Las penalizaciones darán lugar al cierre de muchas industrias, entre ellas algunas cementeras.

En este sentido, Pedro Mora, director de Tecnología y Medio Ambiente de Oficemen, ha señalado que para cubrir la demanda actual serían necesarias 29,4 millones de toneladas de clinker, la materia básica del cemento, lo que daría lugar a 26,4 millones de toneladas de CO2. No obstante, para cumplir el acuerdo de Kioto, al sector cementero le corresponderían 24,4 millones de toneladas, lo que obligaría a cerrar tres cementeras, lo que supone la eliminación de 1.800 puestos de trabajos (directos en indirectos) y unas pérdidas de 400 millones de euros.

La solución pasa por realizar fuertes inversiones en el sector cementero para instalar nuevos sistemas de cocción y enfriamiento que supondrían un ahorro energético de sólo un 2%.

Otra de las soluciones sería que el Gobierno permitiera el uso de combustibles alternativos, como harinas cárnicas, aceites, neumáticos y podas de árboles, cuyas emisiones de CO2 no computan a efectos de la Directiva europea. De esta forma, se podría ahorrar en torno a un 10% de la compra de derechos de CO2.



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